Productores de agave de Jalisco se unieron a campesinos de otros estados para enfrentar lo que consideran abusos de la industria del tequila y exigir mejores condiciones para el sector. Los agricultores señalaron que los grandes industriales controlan gran parte del proceso productivo, lo que ha afectado directamente los ingresos de quienes cultivan la materia prima.
El movimiento se articula a través del Consejo Nacional de Productores de Agave, que agrupa a unas 45 mil familias de distintas regiones, entre ellas Jalisco. Según los representantes, la principal preocupación es la caída del precio del agave, que pasó de alrededor de 35 pesos por kilogramo en 2022 a ofertas cercanas a un peso en la actualidad, muy por debajo del precio acordado oficialmente.
Los campesinos denuncian que empresas tequileras se autoabastecen con hasta 90% de la materia prima, lo que reduce la compra a productores independientes y provoca saturación del mercado. También señalaron la existencia de intermediarios que especulan con los precios y dificultan la comercialización directa del agave.
Además, los productores afirmaron que la expansión de la agroindustria en Jalisco ha desplazado cultivos tradicionales como maíz y frijol, lo que ha llevado a algunos agricultores a abandonar sus tierras o rentarlas a grandes empresas. Esto, dicen, ha deteriorado las condiciones de vida de las familias rurales.
El nuevo frente campesino busca mayor participación en las decisiones regulatorias de la cadena del tequila y que se establezcan límites a la producción industrial, con el objetivo de equilibrar el mercado y mejorar los ingresos de los pequeños productores del estado.





